martes, 30 de agosto de 2011

EL ACTO DE LEER….


Jean-Paul Sartre, en su libro ¿Qué es la literatura?, plantea una relación dialéctica entre escritor-lector. Nos dice que no es verdad que el escritor escribe para sí mismo porque sería el mayor de los fracasos. El acto creador no es más que un momento incompleto y abstracto de la producción de una obra; si el autor fuera el único hombre que existiese, por mucho que escribiera, jamás su obra vería la luz como objeto; porque la acción de escribir supone la de leer, y es la conjugación de éstas dos acciones las que dan origen al objeto concreto, imaginario; el objeto del espíritu. Sólo hay arte por y para los demás.
No se debe considerar a la lectura como una operación mecánica, porque desde el principio, el sentido ya no está contenido en la palabra, puesto que el sentido es lo que nos permite comprender el significado de cada una de ellas. Y el objeto literario, aunque se realice a través de un lenguaje, no se halla jamás en el lenguaje; es al contrario, por naturaleza, silencio e impugnación de la palabra; por lo tanto el sentido no es la suma de las palabras, sino la totalidad orgánica de las mismas.
Concluye diciendo que la lectura es creación dirigida. Por una parte, es efecto, el objeto literario no tienen otra sustancia que la subjetividad del lector. Así para el lector, todo está por hacer y todo está hecho; la obra existe únicamente en el nivel exacto de sus capacidades. Mientras lee y crea, sabe que podrá siempre ir más lejos en su lectura, crear más profundamente, y, de este modo, la obra le parece inagotable y opaca como las cosas.
Escribir es pedir al lector que haga pasar a la existencia objetiva la revelación que el escritor ha emprendido por medio del lenguaje. Así, el escritor recurre a la libertad del lector para que ella colabore en la producción de la obra. El libro no sirve a mi libertad: la requiere. El libro se propone como fin, la libertad del lector.

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